Pérdida piezas dentales

¿Porque perdemos piezas dentales?

Existen cuatro causas fundamentales para la pérdida de piezas dentales, a saber, traumatismo, enfermedad dental, ausencia congénita y un fallo en la mecánica del diente y su entorno.

Traumatismo.

En este caso, llamamos traumatismo a un golpe de cualquier naturaleza que se produzca en la zona maxilofacial o afecte a la dentadura. Un golpe seco puede producir la pérdida parcial o total del diente, así como fracturas en la mandíbula o en la raíz del diente.

No es raro que la lesión en los dientes pase desapercibida durante meses e incluso años. El paciente sufre la pérdida de la pieza dental más adelante o una infección. En este último caso, la infección se produce por un agravamiento de la fractura en el diente o bien porque el propio cuerpo reacciona contra la raíz y el hueso invade el espacio creado.

Por fortuna hoy las fracturas, traumatismos y contusiones pueden recibir tratamientos de todo tipo, por lo que aconsejamos que, si es su caso, acuda a un odontólogo y sea examinado.

Enfermedades dentales.

La mayoría de enfermedades que producen la caída de una pieza dental afectan directamente a las encías. Se denominan, por esto, parodontales. La enfermedad debilita la encía y resta soporte al diente, lo que lleva en algunos casos a su caída o extracción.

Caries y piorrea son las causas más conocidas de enfermedades dentales. En el primero de los casos, hay que matizar, el caso debe ser bastante grave para que no pueda repararse el daño y sea necesaria la extracción.

Ausencia congénita.

El mundo de las enfermedades que tienen su origen en la genética es aún vasto y desconocido, por lo que, a menudo, se puede establecer una correlación entre la ausencia de una pieza dental y un origen familiar o genético, pero no conocerse exactamente qué mecanismos producen esa falta.

Para detectar adecuadamente la agenesia dentaria es necesario realizar un estudio familiar y puede afectar tanto a los dientes temporales como a los permanentes.

Esta ausencia puede manifestarse de varias maneras, afectando a la dentición infantil, a la permanente, o a ambas.

En el caso de agenesia en la dentición permanente se han observado casos en los que el diente primario o de leche permanece largo tiempo hasta que una infección u otra causa termina por hacerlo caer, sin que el diente permanente lo sustituya.

Fallos en la mecánica.

La mecánica del diente, su sujeción a la encía o su esmalte pueden verse afectados por causas de diversa índole. Se ha comprobado que el bruxismo, una costumbre involuntaria de apretar y rechinar los dientes, puede resquebrajar los dientes hasta producir su caída.

El bruxismo es a menudo provocado por situaciones de estrés y para su tratamiento son útiles las férulas de descarga.

Prevención de la pérdida de piezas dentales

Las piezas dentarias ha dejado de asociarse a la edad como única causa de la pérdida. Es por este motivo que ha aumentado la preocupación e interés de los profesionales por conocer qué factores pueden prevenir la caída de algún diente. Aquí escribimos los más aceptados hoy por la comunidad científica.

Cepilla tus dientes con una técnica adecuada.

La técnica del cepillado es tan importante como el tiempo de cepillado y la frecuencia. Los dentistas recomiendan que el cepillado de todas las piezas dentales se prolongue durante, al menos, dos minutos.

El cepillado no debe hacerse con fuerza, porque esto puede erosionar el esmalte, lo mismo que si los cepillamos demasiadas veces al día. Se ha de hacer de manera suave y realizando pequeños círculos o elipses, teniendo en cuenta los espacios interdentales y también la línea de unión con las encías.

En esta página te mostramos como hacer un correcto cepillado de las piezas dentales.

Frecuencia: mínimo dos veces al día.

No es bueno lavarse los dientes siempre que se coma algo, ya que esto, a largo plazo, podría erosionar el esmalte de nuestros dientes. La frecuencia recomendada son 2 o 3 veces al día.

Cepillo de dientes adecuado.

Lo mejor es que sea tu propio dentista el que te recomiende un tipo de cepillo u otro, ya que depende de las circunstancias e historial de cada persona que sea mejor optar por cepillos de cerda dura, media o suave.

Pasta de dientes recomendada.

Aunque no hay unanimidad, se recomienda que la pasta de dientes contenga flúor. Algunos dentistas recomiendan pastas de dientes concretas porque estiman que son más útiles contra algunas enfermedades, como la gingivitis. En todo caso, es mejor dejar esta decisión en sus manos.

Utiliza hilo dental.

El hilo dental es una herramienta imprescindible para la prevención de enfermedades de los dientes y de las encías. Permite quitar restos de comida en espacios reducidos.

Enjuague para tus piezas dentales.

El enjuague bucal no puede sustituir al cepillado, que sigue siendo la técnica de prevención reina. Lo que sí que puede ayudar es a reducir la placa que se crea y, por tanto, mejorar la salud de tu boca.

Acude al dentista una vez cada seis meses.

Para complementar las otras acciones de higiene, es recomendable acudir a un odontólogo cualificado que examine la zona, detecte posibles problemas ocultos y compruebe que la salud de la boca sea la correcta. Con este examen podría recomendar soluciones más aptas para el paciente, ya que recordamos que los métodos de prevención no son, por muchas causas, infalibles.

Apuesta por una dieta equilibrada y saludable.

Los alimentos ricos en vitamina A y C pueden ayudarte a prevenir enfermedades en las encías. Por contra, la bollería, el pan y otros alimentos con un alto contenido en azúcares o carbohidratos pueden complicar una enfermedad que ya se padezca.

También, las personas que optan por una dieta vegetariana deben pedir consejo a los odontólogos, ya que se ha detectado una pérdida de vitaminas liposolubles asociada a la aparición de caries, y podrían necesitar complementos o una variación en su dieta.

Evitar el picoteo entre horas.

Sabemos que la tentación es muy grande en algunas ocasiones, pero estamos hablando de salud bucodental. Para el cuidado de las piezas dentales no es la mejor idea picotear entre horas.

Evita fumar.

El tabaco debería eliminarse de nuestros hábitos, aunque no queremos crear polémica. Lo cierto es que la cantidad de metales pesados que se ingieren al fumar perjudica gravemente la salud de tu boca y, sencillamente, debería evitarse. Hay que saber que el tabaquismo afecta negativamente en el sistema inmunológico y, por tanto, puede agravar considerablemente cualquier infección que padezcamos.

Intenta ser un poco más feliz.

No pretendemos portarnos como un gurú de la autoayuda. Lo único que queremos es reflexionar sobre las consecuencias que el estrés y la depresión tienen sobre nuestra salud en general, lo que incluye la salud de la boca, esto nos ayudara a la prevención de la pérdida de piezas dentales.

No nos preocupemos tanto en ser los más ricos del cementerio y sí en rodearnos de amistades sanas y leales. Y en ser nosotros una, claro.

Consecuencias de la pérdida de piezas dentales

La pérdida de piezas dentales puede producir una serie de problemas de salud en tu boca a largo plazo, originando enfermedades y traumatismos de diversa índole.

Daño en las encías.

Si falla un diente, en la masticación, la comida puede verse aplastada contra la encía que queda expuesta por dicha ausencia. A largo plazo, este hecho puede provocar daños, heridas e infecciones en la misma.

Gingivitis.

Un daño prolongado en las encías puede provocar gingivitis, cuyos síntomas son inflamación y/o sangrado de las encías.

Periodontitis.

Si la gingivitis no ha sido tratada a tiempo, y hay tratamientos para ello, puede agravarse y derivarse en una periodontitis. Esta infección no sólo afecta a las encías, sino a los ligamentos y el hueso que soportan los dientes. Como consecuencia, puede aparecer inflamación, movilidad dental, dolores, abscesos e incluso la pérdida de una o más piezas dentales.

Desgaste dental.

Si nuestras encías se ven dañadas en una parte de la boca es posible que tendamos a masticar únicamente por uno de los lados, lo que puede producir un envejecimiento prematuro de los dientes y su consecuente desgaste.

Desplazamiento dental.

Los dientes de alrededor pueden verse desplazados ante la ausencia de una de las piezas dentales. Aunque parezca una cuestión superficial, este fenómeno puede originar otros problemas en sí, además de dolor, incomodidades y una deficiente masticación.

Aparición de caries.

Los espacios que aparecen entre los dientes causados por el desplazamiento o ausencia de éstos puede favorecer que queden restos de alimentos en esos espacios, lo que puede originar aparición de caries.

Aparición de sarro.

La aparición de sarro es otro de los problemas que pueden ocurrir como consecuencia del desplazamiento de las piezas dentales o la ausencia de alguna de éstas.

Si has tenido algun problema, no está todo perdido, tambien existen tratamientos para la recuperación de las piezas dentales.